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Comentario: Alcoholismo se puede tratar, más no curarse

Por José I. Franco | 14 de febrero de 2012

Esta nota no es como para alarmar a quienes consumen bebidas alcohólicas con moderación, o en exceso. Sino para concientizar a la comunidad, sobre de quienes padecemos de alcoholismo crónico. El reconocer ser una persona alcohólica, para mí no es ninguna vergüenza ya que ello es parte del programa de mi rehabilitación. Los medicamentos que se me han prescripto, y programas por los que he tenido que pasar, me han conducido a lo añorado, vivir una vida normal y seguir aportando mis experiencias con testimonios reales.

San Antonio.- Esta nota no es como para alarmar a quienes consumen bebidas alcohólicas con moderación, o en exceso. Sino para concientizar a la comunidad, sobre de quienes padecemos de alcoholismo crónico. El reconocer ser una persona alcohólica, para mí no es ninguna vergüenza ya que ello es parte del programa de mi rehabilitación. Los medicamentos que se me han prescripto, y programas por los que he tenido que pasar, me han conducido a lo añorado, vivir una vida normal y seguir aportando mis experiencias con testimonios reales.

Por José I. Franco

Hoy o quizá el día de mañana, muchos de nosotros volvamos a recaer, echándole la culpa a equis problema personal o familiar. Recuerden que una persona alcohólica es quien depende de bebidas embriagantes, ya sea que las ingiera en casa, en las horas de trabajo o al fin de labores. El alcoholismo no respeta edades, razas ni credos.

Yo puedo seguir escribiendo cientos de testimonios, en los que describiré buenas y malas experiencias, en los que indicare que fue lo que me hizo cambiar radicalmente, dejando saber los tratamientos que he recibido para mantenerme sobrio. Han pasado más de 11 años, y gracias a Dios, sigo dedicado en la celebración de mi sobriedad.

Los resultados por mantenerme sobrio han sido excelentes, más les digo la verdad, mi alcoholismo no ha sido curado completamente, ya que los excesos dejaron en mi persona, diversos daños, tanto emocionales como físicos y mentales. Reconozco haberme dañado físicamente más no espiritualmente ya que mi fe en Dios ha sido mi escudo para no volver a las andadas.

Recuerdo a mi madre, cuando me decía, “tú y tu hermano no tienen nada, ni para caerse muertos. Haber quien los entierra cuando se mueran por andar de borrachos”.

Ahora tras once años de sobriedad y de cambios que Dios me ha dado, mi progenitora me ha dicho en varias ocasiones, “te voy a mandar a tú hermano para que él siga tu ejemplo. Allá en San Antonio, hay algo que cambia a las personas. Mira tú ya no tomas, sigues trabajando en el mismo negocio. Cuando menos tienes un par de seguros de vida, que pagaran por tu sepelio, mientras que tu hermano ni un peso carga en la bolsa!”

Esas palabras de mamá, parte de ellas se las he regresado, ya que el cambio que ella quiere para mi hermano, no está en mis manos. Entre él y yo existe mucha distancia, él no quiere reconocer ser alcohólico, sabiendo que venimos del mismo padre, quien nos abandonó por padecer la misma enfermedad.

En ocasiones mi hermano me ha despertado con llamadas telefónicas, desde México o Los Ángeles, escuchar su voz etílica me molesta bastante, no le entiendo lo que me dice, por lo que le vuelvo a repetir, las siguientes palabras. “Carnal, tú sabes que fui más borracho que tú. De tan briago que era, hoy los ‘borrachos’ me caen mal."

Especialmente quienes toman a escondidas de la familia, como tú me dices que lo estás haciendo en estos momentos. Reconoce tu alcoholismo y ya deja de molestar. Si esto se lo he dicho a mi propio hermano, ahora se lo digo de frente, a la persona que se presente ante mí en inconveniente estado de ebriedad.

Respecto a lo dicho por mi jefecita, les diré que ahora si tengo en que caerme muerto. El día que Dios me llame a cuentas, mi esposa e hijo no van a tener que pedir “prestado” para mi cremación. Un par de seguros de vida a mi nombre avalan la cobertura de sepelio. Uno de los seguros lo pago mediante mi salario quincenal. El segundo mi esposa lo sigue pagando en reconocida compañía aseguradora.

Al momento de mi muerte, ambas aseguradoras, tendrán que hacer las investigaciones correspondientes, para encontrar evidencia de alcohol y drogas ilegales en mi sistema sanguíneo, y así no pagar las pólizas establecidas.

Lo único que van a encontrar será un cuerpo libre de drogas y alcohol.

Hasta entonces creo voy a estar curado de mi crónico alcoholismo. Cabe anotar que una de ellas, en vida ya me hizo un anticipo por la cantidad de $2,000. Hasta la próxima Dios mediante.

 

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