Nueva York, 12 mar (EFE).- Los electores del distrito 13 del condado neoyorquino de Queens decidirán en las elecciones especiales del 16 de marzo si apoyan otra vez a Hiram Monserrate, expulsado del Senado estatal, o pasan página y eligen a un nuevo representante en unos comicios que harán historia en Nueva York.
Monserrate, de origen puertorriqueño, se convirtió en febrero en el primer legislador expulsado de un cuerpo estatal desde 1861, acción que tomaron sus compañeros por abrumadora mayoría (53-8), tras ser sentenciado por un caso menor de violencia contra su novia Karla Giraldo en 2009.
Un mes después de esa expulsión, está enfrascado en recuperar el escaño que ocupó durante un año y lo hace como independiente, ya que perdió el apoyo del Partido Demócrata, que en estas elecciones presenta incluso a otro candidato.
La contienda le enfrenta a quien una vez fuera su amigo y compañero de partido, el asambleísta José Peralta, quien creció en su mismo barrio.
Monserrate, de 42 años, que sostiene que se cometió "una injusticia" en su contra y que se trata de una venganza política, apoya su campaña en el trabajo que dice haber realizado para la comunidad durante 25 años como policía, concejal y luego en el Senado, confiado en que sus constituyentes validarán la confianza que depositaron en él en las pasadas elecciones.
Como candidato independiente y bajo el lema de "Sí se puede", el mismo que usó el presidente Barack Obama en su campaña presidencial y el activista pro trabajadores agrícolas César Chavez, Monserrate se ha metido en una campaña en la que se juega su futuro político.
Algunos de sus constituyentes han mostrado en público su respaldo al ex senador y han reclamado que con su expulsión se les privó de la debida representación en el Senado estatal.
También cuenta con el apoyo de los senadores Rubén Díaz y Pedro Espada de El Bronx, y Martín Malavé Dilán de Brooklyn, tres de los pocos que se opusieron a su expulsión y que han recurrido a mensajes en una popular emisora de radio latina para pedir a los electores que voten por él "para detener las injusticias".
Monserrate y Espada se unieron el año pasado al bando republicano dándole así la mayoría en el Senado a ese partido en protesta por lo que ellos llamaron "inacción demócrata" en varios temas, y que paralizó las actividades legislativas por más de un mes.
El ex senador asegura que sus compañeros demócratas lo expulsaron en venganza por esta acción.
Díaz es, además de senador, reverendo y se ha mantenido firme junto a Monserrate, ya que ambos votaron en contra del proyecto que autorizaría las bodas entre parejas del mismo sexo en Nueva York, lo que le valió además el respaldo electoral de otros religiosos protestantes del distrito 13.
El 56 por ciento de la población de ese distrito es latina y esa demarcación cuenta con especial importancia al contar con 109.000 electores registrados para votar el martes.
La lucha de Monserrate por rescatar su escaño ha encontrado una fuerte oposición en la comunidad homosexual, que se ha organizado bajo el lema "Fight Back New York" y realiza una intensa campaña en su contra y abogando por el demócrata Peralta en los comicios.
"Esta es nuestra oportunidad de reemplazar a un senador opuesto a la comunidad lésbica, gay, bisexual y transexual. Cada dólar que aportes estará dirigido a asegurar que este vergonzoso senador no retorne al Senado estatal", es parte del mensaje que aparece en la web de "Empire State Pride Agenda" (www.prideagenda.org).
Por su parte, Peralta acude a la campaña destacando el trabajo que ha hecho en el distrito y con el respaldo, por ejemplo, de la concejal Julissa Ferreras, quien ocupa el asiento que perteneció a Monserrate en el Concejo, al que llegó con el apoyo del entonces legislador.
En su campaña en los medios hispanos, Peralta, un ex organizador sindical, a quien apoya el periódico "El Diario-La Prensa", ha destacado el veredicto contra Monserrate en el caso de Giraldo.
Ambos intensificarán este fin de semana su campaña en busca de lograr alzarse con la representación del distrito 13 de Queens, el condado de mayor diversidad étnica en Estados Unidos.
La candente contienda electoral es una de los varios asuntos políticos que centran la atención de los neoyorquinos, como la decisión del gobernador David Paterson de retirar su aspiración al puesto que ocupa después de verse envuelto en un escándalo de violencia doméstica protagonizado por uno de sus principales asesores.
Mientras tanto, los neoyorquinos esperan además conocer la decisión del fiscal general, Andrew Cuomo, de si aspirará a la nominación demócrata para la gobernación.
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