Sobre estos temores en relación con el posible desvío de fondos de la asistencia internacional por parte del Gobierno haitiano, el presidente René Préval aclara: "nosotros tratamos de definir las prioridades, pero no gestionamos la ayuda".
Quienes lo están haciendo, agrega, son la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) o su homóloga canadiense ACDI, mientras que la ayuda de las Naciones Unidas la gestiona la Cruz Roja y el Programa Mundial de Alimentos (PAM).
Según la ONG Transparency Internacional, preocupada por el eventual desvío de fondos, hace cuatro años Haití era el país más corrupto del mundo y hoy solo hay ocho países más corruptos que Haití.
Aunque muchos periodistas haitianos creen que "la situación va a empeorar desde el punto de vista de la corrupción", para Mary Laurence Joselyn, ministra de Comunicación de Haití, "no se puede hablar de corrupción con este Gobierno".