La Prensa de San Antonio.- En días pasado por primera vez, me entrometí en una riesgosa situación de la cual no me arrepiento y espero que se tome conciencia en no conducir embriagado cuando se acuda a un funeral. En este comentario, les cuento que durante treinta segundos “invadí” la privacidad de una dama quien se encontraba tomando bebidas alcohólicas dentro de su lujoso automóvil. (Haz clik al titulo para leer toda la nota!)
Por José I. Franco
Todo comenzó cuando hice una parada en tienda y estación de gasolina, ubicada en transitada avenida en el vecindario del suburbio Windcrest. A ella la encontré cuando hacia su salida de la tienda, cortésmente le abrí la puerta, notando que llevaba una bosa de plástico que enseñaba a la vista, una botella cristalina y una obscura.
La primera era una bebida preparada con vodka, el segundo embase era una cerveza. Dentro de la tienda permanecí en línea un par de minutos, hice el pago por la cantidad de gasolinamque iba a poner dentro del tanque de mi económico mini-auto!.
Salí directo a la bomba No.3 donde estacione mi Toyota Corolla, más como me había equivocado de número, ya que pedí servicio para la bomba 2, retorne ante la cajera, me disculpe y le dije que si por favor me cambiaba a la número 3. En los segundos que duré poniéndole gasolina a mi automóvil, volví a enfocar la mirada en la dama que por cierto ya mostraba un rostro demacrado.
Posteriormente me estacioné frente al auto de la señora, y me acerque ante ella. Con una señal le pedí bajar la ventanilla, ella con amabilidad accedió, y sin darle tiempo a preguntas, le dije lo siguiente.
“Tiene algún problema en que la pueda ayudar. He notado que se estacionó en un
lugar marcado, donde no se permite tomar bebidas alcohólicas, usted está tomando en ese vaso desechable, y no le recomiendo seguirlo haciendo. Este suburbio, es uno de los más vigilados. Si algún patrullero, se da cuenta que está tomando en vía pública la va a remitir a la estación de policía”.
A mi cuestionamiento, ella respondió diciéndome que yo estaba equivocado y que solo estaba haciendo “tiempo”, para acudir a un funeral.
Mi segunda advertencia fue, que si no se sentía bien, llamara algún familiar o solicitara los servicios de un taxi para que tuviera mejor seguridad de llegar con bien al funeral. De nueva cuenta limpiándose las lagrimas, me respondió con las mismas palabras. Total que para no hacer la intromisión más larga, en breve le dije, que su servidor ese día estaba celebrando 12 años de sobriedad, por lo que me felicitó, diciéndome que me fuera despreocupado, que no estaba tomando nada de contenido alcohólico.
Antes de retirarme alcance a ver ambas botellas abiertas, y el vaso desechable en uno de los lugares donde se ponen vasos y botellas con bebidas permitidas. Ya para ese entonces el aliento de la mujer, comenzaba a hacer sus efectos.
Retorne a mi auto, y por el espejo retrovisor le eche la última mirada, sorprendiéndola dándose tragos de forma acelerada. Ya en la autopista lo único que hice fue rezar por que nada le pasara a la gentil dama y que llegara con bien a su destino.
Asistir manejando embriagado a un funeral , es riesgoso ya que de repente uno se puede ver envuelto en inesperado accidente, o ser parado por los cumplidos patrulleros. Además es una falta moral y falta de respeto para familias enlutadas. Hasta la próxima Dios mediante.





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